La cita es a las 6 a.m. para ver el amanecer. Pero es un amanecer diferente a los muchos que nos han tocado. Es un amanecer de saludo... o de despedida... no sabría cómo decirlo.
Es el amanecer de Tita... y suena bonito... Hoy precisamente es eso. Es su nuevo amanecer, el momento que se soñó, el que, por encima de todo quería vivir... ¿vivir? si, vivir porque vive en Lulú...en Jacobo... en Piedad, Olga y yo que la conocimos y quisimos... vive también en los que nos han acompañado en este viaje y que, sin conocerla ya la quieren.
Este amanecer nos toma en una Varanasi silenciosa. Llegamos a nuestro Ghat y nos subimos a dos barcas. Una Lulú y Jacobo... otra todos los demás... yo me siento en la que acompaña de lejos, ellos van en otra en la que Tita seguramente ve un caballito de mar (aunque sé que no es mar), con el viento, con las olas...
Es lindo, es duro ver la ceremonia que un sacerdote ofrece para ella, para Lulú y Jacobo... y digo que es duro porque por fin llega a donde ella quería... al Ganges. Llega al río envuelta en una guirnalda de flores. En mi cabeza también llegan a este río sagrado mi papá, mi mamá, Lolola, Juliana, esos seres que son mi luz. Lloro, me recojo y vamos todos regalando ofrendas en forma de flores, luz y cariño... sentimos a quienes queremos en toda su dimensión.
Nuestro guía empieza a hablar duro... y lo callamos todos... déjenos vivir el momento, respeto por favor... y así pasamos un largo rato iluminando poco a poco el río, mandando ofrendas silenciosas a nuestros seres queridos, uniendo también nuestras manos y señalando que somos amigos, que nos queremos, que nos necesitamos.
Este rato es largo y bonito. Y así también vamos viendo despertar el río, observamos a quienes cada día cumplen su misión de bañarse en este Ganges milenario y sagrado, y vamos volviendo poco a poco a ser nosotros otra vez, volvemos a oír la voz espantosa de nuestro guía que nos dice que ya llegamos a puerto... y seguimos nuestro día.
Y... desembarcamos, nos abrazamos de nuevo, subimos las escaleras del Gatt y por recovecos y calles llegamos a donde Ram Kumar Mehrotra. Nuestro guía nos dice (por enésima vez) que es el "chacho de los chachos" en aromaterapia. Yo la verdad, no le creo ni pío... pero todos, después de un rato de charla en un saloncito lleno de frascos, le compran esencias de todo tipo para la sexualidad, dolores, etc... ahhh y malas fantásticas a precios astronómicos que yo me rehuso a comprar. ( Encuentro la misma apenas salimos a un precio irrisorio...)
Salimos de este muladar (las vacas cagadas están en el patio central de su casa) y Jacobo ve una rata enorme merodeando por los alrededores...
Me gusta volver al hotel, hacer un buen brunch y descansar un rato de esta experiencia matutina.
Nuestro bullicioso guía nos recoge para ir a ver el Bharat Mata Mandir. El templo alberga un mapa en relieve de la India tallado en mármol que representa las montañas, llanuras y océanos a escala del país. Me parece sucio y un "tourist trap".
Vamos luego al barrio musulmán donde veremos la elaboración de los preciados saris de Varanasi. Espectaculares, en sedas y con brocados increíbles.
Es Domingo y el muchacho que nos recibe, aunque sabe que todo está cerrado, nos lleva a recorrer el barrio sin saber su destino. Él no lo sabe, pero vemos varias cosas interesantes que no tienen nada que ver con la seda. Hay caballos hermosamente adornados que están listos para llevar a un novio a su próximo matrimonio. Vemos también un "matadero" de pollos bastante precario y cruel... espectáculos distintos y que en medio de todo nos gusta conocer.
Finalmente llegamos a una casa/almacén en el que confeccionan dichas prendas y obviamente venden muchas más telas y abalorios... saldremos llenos de paquetes.
Ya de vuelta, Sabine nos dice que vió un almacén bonito... paramos y ahi... más medidas. telas espléndidas, saris llenos de color que Lulú modela coquetamente... obviamente hay compras y ... a casa...
Esta noche está bonita, buen clima, buen ambiente... y nos sentamos en el mismo hotel de ayer a tomar un aperitivo. Los zancudos inclementes ahuyentan a algunos que deciden comer en el interior. Los más valientes, y protegidos por unos inciensos efectivos que nos prenden, nos quedamos en un jardín espléndido comiendo delicioso.
Luego, dientes y cama.
Este amanecer nos toma en una Varanasi silenciosa. Llegamos a nuestro Ghat y nos subimos a dos barcas. Una Lulú y Jacobo... otra todos los demás... yo me siento en la que acompaña de lejos, ellos van en otra en la que Tita seguramente ve un caballito de mar (aunque sé que no es mar), con el viento, con las olas...
Es lindo, es duro ver la ceremonia que un sacerdote ofrece para ella, para Lulú y Jacobo... y digo que es duro porque por fin llega a donde ella quería... al Ganges. Llega al río envuelta en una guirnalda de flores. En mi cabeza también llegan a este río sagrado mi papá, mi mamá, Lolola, Juliana, esos seres que son mi luz. Lloro, me recojo y vamos todos regalando ofrendas en forma de flores, luz y cariño... sentimos a quienes queremos en toda su dimensión.
Nuestro guía empieza a hablar duro... y lo callamos todos... déjenos vivir el momento, respeto por favor... y así pasamos un largo rato iluminando poco a poco el río, mandando ofrendas silenciosas a nuestros seres queridos, uniendo también nuestras manos y señalando que somos amigos, que nos queremos, que nos necesitamos.
Este rato es largo y bonito. Y así también vamos viendo despertar el río, observamos a quienes cada día cumplen su misión de bañarse en este Ganges milenario y sagrado, y vamos volviendo poco a poco a ser nosotros otra vez, volvemos a oír la voz espantosa de nuestro guía que nos dice que ya llegamos a puerto... y seguimos nuestro día.
Y... desembarcamos, nos abrazamos de nuevo, subimos las escaleras del Gatt y por recovecos y calles llegamos a donde Ram Kumar Mehrotra. Nuestro guía nos dice (por enésima vez) que es el "chacho de los chachos" en aromaterapia. Yo la verdad, no le creo ni pío... pero todos, después de un rato de charla en un saloncito lleno de frascos, le compran esencias de todo tipo para la sexualidad, dolores, etc... ahhh y malas fantásticas a precios astronómicos que yo me rehuso a comprar. ( Encuentro la misma apenas salimos a un precio irrisorio...)
Salimos de este muladar (las vacas cagadas están en el patio central de su casa) y Jacobo ve una rata enorme merodeando por los alrededores...
Me gusta volver al hotel, hacer un buen brunch y descansar un rato de esta experiencia matutina.
Nuestro bullicioso guía nos recoge para ir a ver el Bharat Mata Mandir. El templo alberga un mapa en relieve de la India tallado en mármol que representa las montañas, llanuras y océanos a escala del país. Me parece sucio y un "tourist trap".
Vamos luego al barrio musulmán donde veremos la elaboración de los preciados saris de Varanasi. Espectaculares, en sedas y con brocados increíbles.
Es Domingo y el muchacho que nos recibe, aunque sabe que todo está cerrado, nos lleva a recorrer el barrio sin saber su destino. Él no lo sabe, pero vemos varias cosas interesantes que no tienen nada que ver con la seda. Hay caballos hermosamente adornados que están listos para llevar a un novio a su próximo matrimonio. Vemos también un "matadero" de pollos bastante precario y cruel... espectáculos distintos y que en medio de todo nos gusta conocer.
Finalmente llegamos a una casa/almacén en el que confeccionan dichas prendas y obviamente venden muchas más telas y abalorios... saldremos llenos de paquetes.
Ya de vuelta, Sabine nos dice que vió un almacén bonito... paramos y ahi... más medidas. telas espléndidas, saris llenos de color que Lulú modela coquetamente... obviamente hay compras y ... a casa...
Esta noche está bonita, buen clima, buen ambiente... y nos sentamos en el mismo hotel de ayer a tomar un aperitivo. Los zancudos inclementes ahuyentan a algunos que deciden comer en el interior. Los más valientes, y protegidos por unos inciensos efectivos que nos prenden, nos quedamos en un jardín espléndido comiendo delicioso.
Luego, dientes y cama.




























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