(De María)
Hemos probado cosas deliciosas hoy en nuestro hotel, el Hilton de Jaipur. El personal es muy amable y allí tienen un horno de pan que saca exquiciteces frescas permanentemente. El buffet es variado y delicioso. Ofrece un amplio desayuno occidental y mil cosas de la cocina india muy especiales. Como el estómago ha dado a algunos ciertas sorpresas, optamos por el desayuno tradicional.
Jaipur es una ciudad relativamente moderna, fundada en el siglo XVIII por el marajá Sawai Jai Singh II que trasladó aquí su corte desde la antigua capital de Amber que era donde estaba situado el Clan Kchvaha de los Rajput, establecido en el lugar a partir del siglo XI. Es la capital del estado de Rajastán. Se le conoce como la "ciudad vieja" o "ciudad rosada" por el característico color de sus edificios.
Nuestra primera actividad en esta lindísima ciudad es ir a Amber Fort que queda a más o menos 10 kms de Jaipur en la localidad del mismo nombre.
El fuerte, que se divisa a lo lejos desde la carretera, está ubicado en una posición única y estratégica sobre una colina y en él se fusionan estilos hindúes y musulmanes.
Desde que estamos en el bus, Olga nos advierte sobre los vendedores ambulantes. Son en realidad desesperantes y se le botan a uno encima, hasta de forma agresiva, con tal de vender cualquiera de sus productos.
Lo primero que vemos al llegar a la parte baja del fuerte es el parqueadero de elefantes donde empezamos a tomar fotos. Ellos nos llevarán hasta lo alto. Son nobles, mansos y bonitos. Nos garantizan que los tratan bien y que no trabajan más de cuatro horas diarias.
Antes de subir al “embarcadero” (¿elefantero?, ni idea como se dirá), nos entregan y ponen turbante a cada uno. De un anaranjado fuerte del color de las flores marigold nos empezamos a sentir como transportadas a otra época. La subida en elefante es bastante movidonga y siguen desde el piso los vendedores y fotógrafos enervándonos con sus gritos.
La construcción empezó en 1592 por orden del Marajá Man Singh. Su color cálido es debido a la utilización de mármol blanco y arenisca rosa y beige.
Al llegar arriba, en el patio central está la Ganesh Pol, una fantástica puerta decorada con esculturas , grabados y mosaicos , es impresionante su belleza, color, su similitud con encajes y brocados.
El Jai Mandir o Salón de la Victoria tiene techos llenos de espejos y tallas en mármol de diferentes motivos.
Al palacio de las mujeres se entra por un túnel, y sorprende con lindos frescos en las paredes en colores lilas y rosados, color especial de esta ciudad fascinante.
La visita dura más de dos horas que se nos pasan a mil. La bajada del fuerte no es en elefante sino en jeep, y este mismo nos llevará hasta el Museo Anokhi.
Es un museo chiquito y lindo, hay una colección textil de la técnica de estampación con bloques muy especial e ilustrativa.
Al salir vemos por primera vez el cielo gris y nos aprestamos a ir a almorzar. Olga recomienda un restaurante delicioso en un antiguo palacio que hoy es un hotel. ¡Lleno de flores de todos los colores y unos rincones románticos y sugestivos, apenas nos sentamos empieza un diluvio universal! Cae un granizo del tamaño de canicas y mientras tanto disfrutamos de un almuerzo indio delicioso acompañado de tres botellas de vino rosado portugués que nos sabe delicioso.
Al salir, los lindos jardines están totalmente inundados y la ciudad tiene el agua al tope.
Difícil el tráfico y seguir turisteando por lo que paramos en un almacén del museo llamado también Anokhi donde toda la moda es una reinterpretación de las telas y colores en diseños contemporáneos con esta misma técnica.
Volvemos al hotel y hasta mañana.

















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