(De María)
Hoy, después de un desayuno rico « a la occidental », salimos hacia Eklingji, templo Hindú a más o menos media hora de la ciudad. Está construido en mármol blanco y dedicado a Shiva. Tiene esculturas de elefantes de piedra que rodean un lingam de mármol negro. Las imágenes de Shiva y las distintas deidades y músicos cubren todas las paredes. Hay una escultura del toro que ya contó Elena, y aquí refresco. Nandi es el toro que Shiva monta y el portero de Shiva y Párvati en la mitología hindú. No sólo es el vehículo del dios, sino que es su compañero, por lo que lo suelen ubicar mirando hacia el altar principal. La gente al entrar lo acaricia y le cuenta sus secretos para que interceda por ellos ante su dios.
A este templo no se le puede fotografiar, o sea que las imágenes quedarán en la memoria. Quedarán igualmente las mujeres a la entrada con guirnaldas de flores multicolores, que venden estas ofrendas para los dioses. Hemos aprendido que estos regalos, aunque tengan un perfume magnífico, no se pueden oler y luego ser ofrecidas... ya quedan impuras...
Un mala o japa mala es una sarta de 108 cuentas esféricas, generalmente de madera, usada en el hinduismo, el budismo, el taoísmo y el sijismo para recitar mantras. El material más tradicional en que se hacen es con las semillas de Rudraksha, llamadas rudras aunque hay en distintos tipos de madera, sándalo, piedras y cristales... yo ando fascinada con ellas. Tienen una carga espiritual muy especial y me he antojado y he comprado varias...
Fuimos luego a Nadga Temple que está semi destruido y se puede visitar y tomar fotos libremente. ¡Es imponente, hermoso! Se le llama el templo de Saas-Bahu que quiere decir Templo de la Suegra y la Nuera. Hay una parte que es como una especie de pedestal que tuvo en algún momento cuatro columnas y es donde se celebraban matrimonios.
Volvimos a Udaipur, entramos a una farmacia ayurvédica, y luego tomamos Tuk Tuk para llegar al centro a almorzar. Bastante zarandeado el recorrido...Un almuerzo indio rico en el Restaurante Arco Iris y después algunas compras en una joyería muy linda con las típicas joyas de Udaipur y el almacén de Krishna... otro amigo de Cesare.
Otro recorrido por el Mercado, algunas cenefas espectaculares que consigue Elena y una parada en un cafecito rico.
La comida fue en un hotel muy lindo al borde del rio, algo liviano después de un día bastante movido.

















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