sábado, 29 de febrero de 2020

Dia 10 Ahmedabad

(De María)
El día comenzó temprano visitando la ciudad antigua.  

Fuimos primero al templo Shree Swaminarayan Mandir en el área de Kalupur, construido en 1822. El terreno para la construcción de este primer santuario de Swaminarayan Sampraday, fue regalado por el Gobierno Imperial Británico. Fue el primer templo de esta corriente construido según las normas bíblicas, con tallas en teca pura de Birmania y con esculturas de deidades, símbolos e íconos religiosos. Es un valioso patrimonio cultural en la historia socio-religiosa de Gujarat y la India.









Fuimos a uno de los llamados “Pols”, que son barrios donde viven comunidades muy cerradas. Tienen puertas de acceso que se abren y cierran a determinadas horas, pasajes secretos, calles estrechas, plazas, edificios de patrimonio histórico... El lugar que visitamos está dentro de lo que se denomina el Heritage Walk. Hay unos edificios que debieron haber sido impresionantes. Hoy con la pátina característica de la ciudad, se ven totalmente decadentes.




Un descubrimiento fue que Le Corbusier tuviera obra en esta ciudad. ¡El Edificio de la Asociación de Propietarios de Molinos, también conocido como ATMA House, es una fabulosa muestra de arquitectura de este emblemático personaje... impresionante! Está bastante abandonado, está solo el “coco” y se puede visitar con cita previa y son prohibidas las fotos. El auditorio tiene una muy buena acústica que fue ensayada por Piedad quién nos deleitó con “La Cigarra” en esta maravillosa prueba de sonido.



Antes del almuerzo fuimos al almacén de una diseñadora amiga de Olga que reinterpreta el diseño indio en modelos de vanguardia. Un chai con Rafa y Alberto mientras esparamos a las felices antojadas, luego un almuerzo rápido para proseguir al siguiente sitio.

En un barrio feo y recovecudo entramos literalmente por un hueco a unas escaleras que nos llevan al estudio de una familia que hace desde hace generaciones la tecnica de estampado kalamkari. Kalam significa lápiz, kari, trabajo. Con palos delgados de bamboo y tintas naturales, los diseños sin ningún patrón ni guia van fluyendo en las telas. Cada pieza es única y varias de las obras de esta  familia están colgadas en museos tan importantes como el Victoria and Albert en Londres. 






Al salir de este lugar fascinante paramos el bus al ver a unas mujeres en plena calle pintando telas para un templo. Tomamos fotos y nos invitan a pintar con ellas. El rojo del tinte está todavía en mis uñas como símbolo de haber tenido el privilegio de hacer unas pocas pinceladas en esos trabajos maravillosos.


Visitamos luego el templo jainista construido por fuera de la puerta de Delhi en 1850. Tiene una ornamentación maravillosa y es totalmente en piedra.



Ya fundidos, vamos al hotel y algunos le damos un vistazo a la lindísima mezquita Sidi Sayed que se encuentra al frente. Un trabajo de filigrana impecable muestra una representación del arbol de la vida frente al cual se reúnen a orar gran cantidad de musulmanes.


Última vuelta por el almacén del hotel y por su librería, algo ligero para comer y a la cama.



viernes, 28 de febrero de 2020

La comida en Guyarat

(De María)

El estado de Guyarat toma su nombre de la tierra de los Gujjars que controlaron la zona entre los años 700 y 800. Es uno de los estados agrarios de la India y se le llama también el Estado de las Leyendas (¡qué bonito!).


Este es un estado vegetariano. El vegetarianismo está enraizado en la religión y cultura hindúes como parte de la doctrina del ahimsa, a la que los Vedas se adhieren y que Gandhi después adoptó para su propio movimiento Satyagrahi. 




El Jainismo, que es importante en Gujarat, el estado natal de Gandhi, se adhiere al vegetarianismo estricto y la restricción en el uso de productos elaborados a partir de la matanza de animales. El vegetarianismo impregna la vida de todos los hindúes, ya que incluso aquellos que no creen completamente en las razones religiosas para evitar la carne, viven en una cultura en la que, debido a la economía del consumo de carne, el vegetarianismo es una parte de la vida. En la India, la carne es cara, un lujo que no forma parte del estilo de vida normal, y por eso dificil de encontrar. 





Y hablando de nosotras... Siento que hemos pasado la prueba. Una semana completa de total vegetarianismo que ha transcurrido bien y sin contratiempos. La verdad... me ha parecido que la comida de esta semana ha sido bastante monótona. Es muy bonita y el diseño del plato ayuda a experimentar. Básicamente entregan o sirven un plato redondo generalmente de aluminio, provisto de una cuchara y una coquita honda. En ella siempre está el “líquido” que es por lo general un dhal (sopa de lenteja, frijol, etc...) y directamente en el plato se ponen montoncitos de papa, legumbre, germinados, algo dulce, pan roti, chapati, pepino, tomate, cebolla roja, limón, otro pan que yo denomino arepa santandereana, chutneys. La comida es espesa y “no rueda” fácil. Se toma buttermilk, te o agua. El plato se ve lindo e impecablemente diseñado. Se come solo con la mano derecha y se bebe con la izquierda.



El arroz lo sirven hacia el final, para terminar de limpiar el plato.

Aclaro, me ha gustado, no ha sido excesivamente fácil pues no soy buena para el picante, pero he ido aprendiendo.

Me han encantado los bocaditos que hay en Ahmedabad, como el panipuri, sev puri, palak paneer, el naan con queso, el plain naan, la raita...





Llegamos hoy a un nuevo estado, con autorización de pollo, cordero... ¡y vino!




Dia 9 Ahmedabad

(De María)
Empezamos nuestro día en el Calico Museum of Textiles, uno de los museos de textiles más importante del mundo, especialmente de manufactura india. Más de cinco siglos de historia se reúnen en este lugar donde además el edificio es espléndido. 

En 1949, Shri Sarabhai, su hermana Gira Sarabhai y la gran casa industrial de Calico fundaron el museo especializado que estudia la historia y la técnica de la artesanía india y de sus textiles. 


¡Almorzamos en un restaurante/cafetería de barrio, indio que estuvo rico!

Fuimos luego a la Sarabhai Foundation, ubicada en una linda casa blanca. En ella hay exhibiciones temporales y vimos una muy especial sobre el Indigo, color, telas, pinturas maravillosas con este material. La fundación, creada en 1959 promueve la ciencia, el arte y la literatura.






Proseguimos luego al Ashram de Gandhi o Sabarmati Ashram, fundado por él en 1917,  al volver de Sudáfrica. Se llama así porque el río Sabarmati pasa justo por su lado. Se creó con una doble misión: servir como una institución que llevaba a cabo una búsqueda de la verdad y como plataforma para reunir a un grupo de trabajadores comprometidos con la no violencia, lo cual ayudaría a la libertad de la India. Desde allí inició la famosa marcha de la sal para conseguir la independencia de la India del Imperio Británico.




La casa de Gandhi, con su famosa rueca, se encuentra tal y como era.




Comimos en El restaurante Vishala, un sitio muy sugestivo que bautizamos el “Andrés Carne de Res” de Ahmedabad... el restaurante recrea la atmósfera de un pueblo de Guyarat. ¡Tiene un museo de utensilios de la vida cotidiana india muy especial y la colección de nutcrackers es linda!


La comida es en mesas bajitas, servida en hojas y recipientes naturales. Nos dan la comida típica de Guyarat, thali, acompañada de agua y buttermilk. Al final vemos algunas danzas folclóricas que animan a Elena y a Carolina a probar sus dotes de bailarinas. Un bonito show de títeres indios cierra la noche.

Llegamos fundidos, directo al sobre... mañana madrugamos.