jueves, 27 de febrero de 2020

Día 8 Hacia Ahmedabad (2)

(De María)
Hoy fue día completo de carretera. Salida 8:30 a.m..

Nos despedimos del desierto y de las tierras áridas y lejanas, para dirigirnos hacia Ahmedabad donde estaremos dos días completos. Pequeñas paradas técnicas en el camino en letrinas a las que nos vamos medio acostumbrando... solo medio... aclaro...

Para almorzar escogemos un paradero en el camino al azar, en donde comemos comida india recomendada por una familia encantadora que se nos acerca y asesora. Padres orgullosos de un muchacho que va a estudiar Computer Science en San Francisco, le dicen en su idioma que somos bienvenidos, nos sonríen, y hasta que no nos dejan « organizadas », no nos abandonan.



Este rasgo nos ha impresionado de los indios. Son amables, sonrientes, dispuestos a ayudar, a tratar de entenderlo a uno y comunicarse. Muchos se nos acercan, por el color de nuestra piel y características físicas, a pedirnos que si nos podemos hacer « selfi!selfi! » con ellos.  ¡Primero nos miran, dan vueltas alrededor de la « presa » y luego muy respetuosamente nos dan la mano y ya ahi si se despachan a disparar fotos a la lata...! La sonrisa siempre presente.

Nuestro chofer bastante lento, hace un recorrido en carretera a 40 km por hora... ¡trayecto que deberíamos haber hecho en 6/7 horas, se demora 12!



En el carro mandarinas, supercoco, maní y algunos snacks locales entretienen la jornada.



Se duerme a ratos, se mira por la ventana, se conversa, se comparten fotos por whatsapp... se habla con la familia...

Llegamos finalmente a Ahmedabad, la séptima ciudad más poblada de la India y la más importante del estado de Guyarat. 

A las 9 de la noche nos recibe el querido Abhay, dueño del lindísimo hotel donde nos hospedamos, gran amigo de mi querido Cesare, quien nos invita a una comida deliciosa en el restaurante.

El hotel The House of MG parece sacado de un cuento. Su dueño, cuya debilidad son las telas y antigüedades, tiene repartida parte de su colección por todo el hotel. El almacén es muy bien curado y tiene belleza de cosas típicas de Guyarat. La librería tiene también libros increíbles sobre los tejidos de la región, su cocina, su historia. Tiene en el primer piso un museo propio de textiles, con piezas de la colección privada de Abhay, nuestro impecable y distinguido nuevo amigo. 




Los cuartos amplios, cómodos y generosos, con unas almohadas deliciosas arrullarán nuestro sueño. Son como cajas fuertes y las puertas blindadas y pesadísimas. Es complejo el sistema de apertura... tanto que en un momento determinado se nos traba la puerta... llamado para el destrabe en recepción, llega veloz  un señor a asistirnos y.... ¡se queda encerrado con nosotras! Oh oh... intentos varios de apertura... tarde en la noche...   las dos con el barbudo entre el cuarto... ¡por fin ábrete sésamo! emigra el hombre y nos quedamos muertas de la risa un buen rato.




Piyama, dientes, cama.









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