jueves, 19 de marzo de 2020

Coronavirus

(De María)
Todos los días, juiciosa, traté de escribirr  una mini bitácora de este viaje para desarrollarlo con tiempo y que no se me olvidaran detalles cotidianos importantes que son los que hacen estos paseos inolvidables. Ésto empezó hace más de un mes y al principio fui juiciosa con mis pensamientos y actividades de cada día.

Iniciamos en Mumbai, pero Guyarat fue el primer testigo de este nuevo amor por un país que me ha llegado al alma. 

A la India la dejé entrar así como me la fueron mostrando... despacito (como la canción)... y tal vez por esa capacidad de Olga Vieira de mostrarla, penetró, otra vez como otra canción, ( pasito a pasito... suave suavecito)... y acertadamente en mi corazón.

Ya hoy, en un vuelo que finalmente SI (en mayúsculas) me devuelve a mi hogar, a quienes más quiero en el mundo,  me  atrevo a decir que ha sido una de las experiencia más complejas y bonitas que he tenido.

La India me ha enseñando, como con un cuentagotas, muchas cosas. A mantener la calma, a disfrutar cada minuto, a respetar los gustos de los demás, a tolerar, a querer, a compartir una full immersion de un mes con personas que no conocía y con amigas que quiero pero con quienes no había convivido periodos largos. Me habla también de lo que vivimos precisamente hoy. De esta incertidumbre llamada coronavirus.

Suena absurdo pero éste bicho nos ha enseñado y acompañado durante todo el viaje. Me fui de Colombia con sus inicios en China y luego en Italia. Ha ido conquistando países, conciencias, personas, temores...

De él nos llevan escribiendo mucho. Desde las primeras estadísticas, hasta los chistes de cada día. Chistes que cuando va madurando el viaje, el conocimiento, la tolerancia, y sobre todo, el respeto, ... parece que sobraran. Es muy cómodo hablar de estos temas sentado en una poltrona en la casa. Es muy cómodo hacer esos chistes y programar películas, operas, libros, sin saber lo que padecemos los que queremos volver.

Es lindo empezar un viaje con todas las expectativas y con una supuesta tranquilidad mundial. Es igualmente bonito llenar una bitácora de anécdotas y sentimientos. Pero es también valioso   empezar poco a poco a sentir temor y aprehensión por situaciones que no son fáciles de cambiar y controlar.

... ¿Hice este viaje en el momento equivocado? Pues lo digo en MAYUSCULAS. ¡NO!, fue en el momento justo. A nosotros el tema del coronavirus nos entró despacio. Al principio como estadísticas lejanas, casi anécdoticas, que eran tema de conversación mañanera con nuestros compañeros. En los últimos días se intensificaron. En Varanasi, la ciudad más antigua del mundo, la ciudad de la muerte, nos llegó inevitablemente el momento. 

La cita con Tita la debíamos cumplir, y ella y nuestros seres queridos nos acompañaron en una explosión de flores y ofrendas en un amanecer y un anochecer inigualables.

Cada uno de nosotros ha vivido  a su manera este retorno.  Hemos gozado con la culminación  y éxito del viaje de cada amigo, así como celebramos también el viaje final de Tita a otra dimensión.

A cada uno de de nosotros nos ha tocado hacer malabares para volver a casa, y hasta ahora lo vamos logrando.

También ha sido una prueba para quienes nos esperan. Prueba paciente y amorosa. Respetuosa en las conversaciones, pero tímidamente temerosa, y así nos lo manifiestan... porque nos quieren, porque sienten que deben mostrarnos tranquilidad, aunque en cada extremo del mundo estemos haciendo la misma fuerza.

Doy gracias a Dios por   permitirnos disfrutar cada instante de este viaje,  y por factores a veces mágicos que nos van acercando a nuestra familia, a nuestra tierra, a nuestra cama.

Por ahora lo esencial es llegar pronto a abrazar (a una prudente distancia) a quienes adoramos.



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