miércoles, 26 de febrero de 2020

Dia 7, Nirona, Hodka, Desierto de sal

(De Maria)
La noche en la carpa fue buena, aunque un poco fría. Con el calor del día, y por más que vimos edredón al lado de la cama, no lo pusimos ... y obviamente nos arrepentimos.

Empezamos visitando en Nirona a los Roahan painters. Otra técnica sorprendente de dibujo y calcado. Los árboles de la vida son piezas únicas llenas de detalles. De este taller salió, diciendo con mucho orgullo su autor, el regalo que el presidente llevó a Obama en visita oficial a Estados Unidos.



Los hacedores de campanas de hierro nos mostraron también su técnica ancestral de elaboración, totalmente a mano.




Almuerzo en el hotel donde los sabores son perfumados y ricos, aunque variación sobre el mismo tema... todo, a excepción del Dhal me sabe siempre igual... me explica nuestro querido Salim que efectivamente en la región la comida se caracteriza por ser muy seca y pastosa.



Hacemos una parada donde los Lecquere que son especialistas en quilting.... ¡¡¡¡otra vez bellezas!!!!




Seguimos ya a finales de la tarde al desierto de sal de Kutch que es uno de los más grandes del mundo y se encuentra en la frontera entre la India y Pakistan. Allí debemos presentar pasaportes.

Tiene más de 10.000 kilómetros cuadrados. Lo que lo hace aún más sorprendente es que el desierto de sal está bajo el agua durante el período de los monzones. Los ocho meses restantes permanece como lo visitamos.

Al llegar al desierto hay un paradero de carretas tiradas por camellos de un colorido magnífico. Escogemos una y llegamos a un spot donde  descargamos mochilas y  morrales. Diseñamos múltiples fotos con todo tipo de efectos a medida que va bajando un sol cada vez más rojo que nos regala un atardecer fabuloso.






¡Comida y vuelta a nuestra última noche en carpa, ya organizadas para el frío!



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