jueves, 2 de abril de 2020

Fin...

(De María)

Dicen que la India… se ama o se odia. No hay término medio. Yo haré lo posible por volver. Es un país muy especial. Un lugar en el que los colores de sus paisajes, sus telas y su gastronomía se mezclan con el intenso sabor de sus especias. Es un lugar que no deja indiferente a nadie. Su particular arquitectura, sus recovecos, conviven en armonía con los templos, fortalezas y palacios extraordinarios. Ciudades bulliciosas donde se cruzan vacas, perros, cabras, camellos y motos por las calles, con imponentes construcciones que te transportarán a otros tiempos.

Y lo más importante, ¡SU GENTE!

En fin... tanta mezcla de sentimientos y amores. ¡quiero volver!

viernes, 20 de marzo de 2020

Día 28 Delhi hacia casa

(De María) 

Hoy salimos en un vuelo nocturno hacia Dubbai por lo que tendremos casi hasta las 5 p.m. que "hacer tiempo".

Nos levantamos con calma, desayunamos tarde y nos vamos otra vez a tomar aire por los alrededores. Entramos de nuevo a los mismos almacenes, seguimos admirando las bonitas flores, almorzamos lo mismo de ayer... en el mismo restaurante esta vez también con Olga, Lulú y Jacobo... y hoy si hay pan... delicioso por cierto.

Una última entrada al "Falabella" y lentamente se llega la hora de hacer check-out y salir para el aeropuerto. Todos super organizados con mascarilla, gel y todas las recomendaciones. Nos despedimos de nuestra querida Olga que viajará el sábado por Turkish. ¡Qué mujer tan adorable, tan generosa, tan especial!

La fila en el aeropuerto es bastante larga y el tiempo nos da perfecto. Hoy ya todos los almacenes de Duty Free están cerrados, al igual que la mayoría de los restaurantes. Nos sentamos con Lulú y Jacobo a comernos algo y finalmente embarcamos.


En Dubbai si están abiertos los comercios y Elena y Piedad aprovechan para comprar dátiles y yo unos Turkish Delight para mi familia.

Vuelo cumplido y muy laaargo... Son 16 horas en las que dormimos a ratos, vemos con Elena películas de Bollywood, conversamos... finalmente llegamos a Orlando alrededor de las 8.30 a.m..

Inmediatamente prendo mi celular y una notificación... casi me desmayo... el vuelo comprado por Copa lo cancelaron y Copa no operará hasta finales de abril. Se lo cuento por teléfono a Rodri y mientras paso inmigración donde está prohibido el uso del celular, él ya me ha comprado un tiquete de Avianca que sale en la tarde via Bogotá. Los cinco logramos comprar los últimos cupos de dicho vuelo.

En el aeropuerto de Orlando espantan también... todo cerrado. Para decir la verdad, tengo borrado de la cabeza lo que comimos.Nos sentamos en la sala VIP a esperar y por fin embarcamos. ¡Nos tomamos una champaña, y brindamos y doy gracias a Dios por nuestra azaña!


Llegamos a tiempo y bien a Bogotá, y nos preguntan dónde haremos la cuarentena. ¡Nos despedimos de mi partner/hermanita Helen! ¡Casi un mes que ha sido inolvidable y atesoraremos por siempre!




La sala VIP de Avianca asusta... somos pocos y silenciosos. Nos parece mentira despegar y en media hora llegar a Medellín finalmente. Sacada de maletas, todo llega bien y por logística, ya que hay toque de queda, la familia de Piedad le ha dejado un carro parqueado en el aeropuerto. Piedad, la más adorada me lleva hasta mi casa y cumplo con la promesa... conversarle todo el recorrido pues estamos fundidas. Recordamos, rezamos, ...

¡Finalmente mi casa! Pido que no me ayuden con las maletas pues no se si los pueda "contaminar". Abrazo a 1 metro de distancia, baño inmediato, diez minutos de charla y duermo finalmente en el cuarto de huéspedes que usaré los próximos días de cuarentena.

Jacobo y Lulú deben quedarse en Bogotá, en un lugar acondicionado para personas que han llegado del exterior. Tienen un vuelo a primera hora de la mañana. No los dejan salir del aeropuerto.

Al día siguiente una triste noticia, El vuelo de Olga lo cancelan después de carretear 5 minutos. Los bajan... y a defenderse como puedan... ¡Qué locura! Afortunadamente ella y su marido tienen gente en la India. Un buen amigo les dará hospedaje hasta que se normalice la situación pues han ya cerrado fronteras también allá.

jueves, 19 de marzo de 2020

Coronavirus

(De María)
Todos los días, juiciosa, traté de escribirr  una mini bitácora de este viaje para desarrollarlo con tiempo y que no se me olvidaran detalles cotidianos importantes que son los que hacen estos paseos inolvidables. Ésto empezó hace más de un mes y al principio fui juiciosa con mis pensamientos y actividades de cada día.

Iniciamos en Mumbai, pero Guyarat fue el primer testigo de este nuevo amor por un país que me ha llegado al alma. 

A la India la dejé entrar así como me la fueron mostrando... despacito (como la canción)... y tal vez por esa capacidad de Olga Vieira de mostrarla, penetró, otra vez como otra canción, ( pasito a pasito... suave suavecito)... y acertadamente en mi corazón.

Ya hoy, en un vuelo que finalmente SI (en mayúsculas) me devuelve a mi hogar, a quienes más quiero en el mundo,  me  atrevo a decir que ha sido una de las experiencia más complejas y bonitas que he tenido.

La India me ha enseñando, como con un cuentagotas, muchas cosas. A mantener la calma, a disfrutar cada minuto, a respetar los gustos de los demás, a tolerar, a querer, a compartir una full immersion de un mes con personas que no conocía y con amigas que quiero pero con quienes no había convivido periodos largos. Me habla también de lo que vivimos precisamente hoy. De esta incertidumbre llamada coronavirus.

Suena absurdo pero éste bicho nos ha enseñado y acompañado durante todo el viaje. Me fui de Colombia con sus inicios en China y luego en Italia. Ha ido conquistando países, conciencias, personas, temores...

De él nos llevan escribiendo mucho. Desde las primeras estadísticas, hasta los chistes de cada día. Chistes que cuando va madurando el viaje, el conocimiento, la tolerancia, y sobre todo, el respeto, ... parece que sobraran. Es muy cómodo hablar de estos temas sentado en una poltrona en la casa. Es muy cómodo hacer esos chistes y programar películas, operas, libros, sin saber lo que padecemos los que queremos volver.

Es lindo empezar un viaje con todas las expectativas y con una supuesta tranquilidad mundial. Es igualmente bonito llenar una bitácora de anécdotas y sentimientos. Pero es también valioso   empezar poco a poco a sentir temor y aprehensión por situaciones que no son fáciles de cambiar y controlar.

... ¿Hice este viaje en el momento equivocado? Pues lo digo en MAYUSCULAS. ¡NO!, fue en el momento justo. A nosotros el tema del coronavirus nos entró despacio. Al principio como estadísticas lejanas, casi anécdoticas, que eran tema de conversación mañanera con nuestros compañeros. En los últimos días se intensificaron. En Varanasi, la ciudad más antigua del mundo, la ciudad de la muerte, nos llegó inevitablemente el momento. 

La cita con Tita la debíamos cumplir, y ella y nuestros seres queridos nos acompañaron en una explosión de flores y ofrendas en un amanecer y un anochecer inigualables.

Cada uno de nosotros ha vivido  a su manera este retorno.  Hemos gozado con la culminación  y éxito del viaje de cada amigo, así como celebramos también el viaje final de Tita a otra dimensión.

A cada uno de de nosotros nos ha tocado hacer malabares para volver a casa, y hasta ahora lo vamos logrando.

También ha sido una prueba para quienes nos esperan. Prueba paciente y amorosa. Respetuosa en las conversaciones, pero tímidamente temerosa, y así nos lo manifiestan... porque nos quieren, porque sienten que deben mostrarnos tranquilidad, aunque en cada extremo del mundo estemos haciendo la misma fuerza.

Doy gracias a Dios por   permitirnos disfrutar cada instante de este viaje,  y por factores a veces mágicos que nos van acercando a nuestra familia, a nuestra tierra, a nuestra cama.

Por ahora lo esencial es llegar pronto a abrazar (a una prudente distancia) a quienes adoramos.



miércoles, 18 de marzo de 2020

Día 27 Delhi

(De María)

Hoy nos levantamos con la idea fija de organizar viaje lo más rápido posible a como de lugar. Ayer, en nuestro cuarto, y con Piedad, hemos visto distintas posibilidades.

La agencia de Emirates en este semi "campus" aeroportuario que se llama Worldmark queda, afortunadamente, a cinco minutos de nuestro hotel. Allí nos quedaremos toda la mañana... y logramos adelantar y cambiar nuestro vuelo para mañana en la noche. La mejor alternativa... En vez de llegar por New York a Miami, volaremos a Orlando directo y de allí por Copa hasta Panamá y luego a Medellín. Quedamos tranquilas ya con este tema resuelto.



A mi hoy me pasa algo muy extraño antes de ir a Emirates.... Llego de primera al lobby a esperar a todos mis compañeros... soy consciente que he siempre mantenido la calma y este viaje me ha enseñado a esperar, a vivir el presente... y... mientras espero...  empieza a sonar "La Muerte del Cisne" en vez de esa música lounge de los hoteles, dentisterías, etc..... ni idea por qué... se me eriza la piel... y si... mi mamá me manda un mensaje... estoy segura... baila para mí y siento que me dice... todo va a salir bien... es de locos... pero así resulta...  

Salimos agotados de Emirates y super agradecidos con la niña que nos atendió prácticamente toda la mañana. Almorzamos en un restaurante agradable, al aire libre, una sopa de spiced pumpkin rica y una ensalada. Elena pide pan... y no hay... se levanta y va al restaurante de al lado a comprar y amablemente se lo regalan.

Damos un paseo por la zona. Hay algunos almacenes bonitos y uno tipo Falabella con muchas de las marcas indias que nos han gustado. 

Los jardines que rodean este centro comercial son lindoe e impecablemente cuidados. Siendo ésta una zona bastante fría y cementuda, nos parecen todavía más lindas.

Nos vamos un rato al hotel y hacemos nuestra última comida india de nuevo en el delicioso Punjab grill. Vamos solo Piedad, Elena y yo.

Pedimos las deliciosas espinacas de ayer y un pollo tandoori. Este pollo nos llega poco asado y pedimos a nuestro amable y bien parecido mesero que por favor lo cocine un poco más. Vuelve al rato con el pollo... otro pollo igualmente poco cocinado. Pedimos hablar con el chef a quién le explicamos... tampoco entiende... nos mandan una pequeña prueba ... de un tercer pollo que yo pruebo y apruebo... pasa el tiempo y nada...

De pronto Elena pregunta...- ¿Sir is the chicken coming?... or there is no chicken?... y nos entra un ataque de risa... en fin... finalmente vuelve a llegar una gotica más cocinado... y queda la anécdota para el recuerdo.

Última noche.











martes, 17 de marzo de 2020

Dia 26 Mentalmente y realmente hacia Delhi... nuevamente

(De María) 

Estamos en Varanasi todavía y esperando vuelo a Delhi que será en la tarde.

Un Chai en el Suryia y almuerzo final en  este hotel de Varanasi.

Tomamos un vuelo un día antes de lo previsto a Delhi y empezamos todos a organizar mental, virtual y ... realmente vuelos de vuelta a casa.

En el hotel en Delhi, al lado del aeropuerto, nos encontramos con una zona tipo business center... la primera zona "relativamente occidental" de todo el viaje.

Organización final de maletas. Hasta sentarme encima de la maleta de Helen... lo logramos!

Comemos los que quedamos, nuestra "última y deliciosa cena" juntos en Punjab Grill , ¡ Delicia absoluta" la mejor despedida... ¡brindis con un delicioso tempranillo indio!









lunes, 16 de marzo de 2020

Día 25 Varanasi

(De María)

Hoy tenemos una mañana tranquila y de resolver varios temas. Bárbara y Alberto adelantan su viaje para hoy, al igual que Sabine y María E. Unas tienen vuelos por Europa para regresar a Colombia y deben tener la seguridad de que cumplan y Bárbara y Alberto deben llegar a Lyon.

Vamos a un almacén de ropa, pashminas, saris, que queda en el Hotel Suryian y allí entre risas y regateo con Mohamed logramos hacer las compras y regalos de último minuto.





Almorzamos en el hotel y nos vamos luego a la Old City a recorrer callejuelas y pasadizos. Impresiona, es de todas, la ciudad más sucia que hemos visto. Excrementos, de todo tipo y por primera vez siento los olores que tanto me dijeron antes del viaje que habría en toda la India. La verdad, es el único sitio que me da esta sensación.



En una de estas callejuelas, Lulú y Carolina deciden hacerse la henna en una mano. Es increíble la abilidad y pulso para hacer estas bellezas en el cuerpo, sin plantillas, a mano alzada...



Mientras esperamos, nos sentamos en un sofá en el local de al lado. Mientras descansamos veo a Piedad y a Olga paradas en frente de mí con una sonrisa picarona... pues uno de esos miniroedores que tanto me asustan, me ha estado acompañando entre una canasta de flores a mi lado... y yo no me he dado por enterada... me cuentan con toda la prudencia y doy tremendo salto!




Llegamos al Ghat, donde tomaremos un barco para ver el atardecer y antes entramos a un lindo templo, pequeño, donde están en el momento de la oración.  Compramos luego unas ofrendas florales y de luz con las que agradeceremos este viaje inolvidable mientras cae el sol.














Nos vamos a acercar con prudencia hasta las piras funerarias. Ésta, una de las ciudades más antiguas del mundo, es también una de las más antiguas para morir. Ser cremado en uno de sus ghats es para los hindúes un ritual purificador que permite al espíritu ascender inmediatamente al moksha y librarse del ciclo de las 7 reencarnaciones.

Envueltos en telas que varían según el rango de la persona y de su casta, el cuerpo es transportado en una camilla de bambú. Lo llevan hasta el borde del río donde lo sumergen para que el Ganges lo purifique. El mayor del clán o el primogénito de la familia se arropa con una túnica blanca y se afeita totalmente la cabeza para presidir la ceremonia.

Los trabajadores, que son de la casta de los Doms, de as más bajas, preparan la pira con madera.De acuerdo a la riqueza de quién será cremado la leña puede ser sándalo o árbol de mango, o combinación de varias. Hay distintos presupuestos. Al cuerpo se le rocía con polvo de sándalo, alcanfor y oros inciensos y el primogénito o persona encargada va al fuego sagrado con un manojo de paja y con éste, después de dar 7 vueltas al cuerpo y con instrucciones del sacerdote, enciende la pira. Luego se alejan y esperan a que el cuerpo arda. Cabe aclarar que a estas ceremonias no van mujeres... ellas se quedan llorando en casa... 

Cuando ya el cuerpo está casi calcinado, el sacerdote golpea el cráneo con un palo de bambú para partirlo en dos y así liberar el espíritu. El mayor de la familia lleva también sostenido en un palo de bambú un pedazo de cadera que bota al río. Después de ésto camina sin mirar más al Ganges.

Los trabajadores se encargarán de echar las cenizas y hacer espacio para la siguiente cremación. Cabe aclarar que no se pueden cremar ni santos, ni mujeres, ni niños, ni leprosos,ni personas que hayan sido picadas por una cobra. Éstos pueden ser llevados a la mitad del río en una barca y allí tiran sus cuerpos.

Después de ver estas ceremonias continuas unos minutos, y de ver vacas, perros, trabajadores, hombres en este ghat... es "suficiente ilustración" y seguimos nuestro viaje en bote para, en otro ghat presenciar el ritual en honor de la diosa Ganga.

Éste se celebra cada día al atardecer en el Assi Ghat donde un grupo de sacerdotes coreografían una pooja que dura aproximadamente 45 minutos. Es una ceremonia muy especial de purificación y agradecimiento para honrar al río Ganges y a la diosa madre Ganga. La ofrenda consiste en lanzar lámparas y flores encendidas que flotan río abajo y están representados los cinco elementos naturales que considera la cultura hindú: espíritu/espacio; fuego; viento; agua y tierra.

Los elementos son simbolizados por flores (tierra); agua y pañuelos de tejidos naturales (agua);  las lámparas votivas (fuego); un abanico de plumas (aire); y la cola de un yak (espíritu). Estos elementos son agitados frente a la imagen de la deidad para que sean reconocidos como ofrendas. Una vez concluidos los cánticos y oraciones, los asistentes pueden colocar las ofrendas de flores y lámparas votivas en las corrientes del río Ganges, para que sean recibidos  y apreciados por la Divinidad.

Nosotros, con nuestras ofrendas iluminadas, nos vamos alejando del lugar y las esparcimos por el río.

La devuelta al hotel y salir de las callejuelas de la ciudad vieja es una proeza que en tiempos de contagio no es agradable, pero es la única manera de hacerlo, envueltos en pañuelos, tapabocas y con gel constante en las manos.



Yo llego con un poco de dolor de cabeza, la emoción del día ha sido fuerte...  y me decanto por tomarme un agua aromática en el cuarto con unas saltinas que aún quedan de nuestro mecato.