lunes, 2 de marzo de 2020

Colores de la India 4



 















Dia 12 Udaipur (1)

(De Elena)

La Venecia de oriente.

Romántica, sensual, suave, hermosa, Udaipur... ciudad y sus alrededores en Rajasthan donde disfrutamos de deliciosa comida ligeramente “spicy “ ( después de un par de semanas la comida ya no es tan picante al paladar y ya puedo diferenciar uno que otro curry). 





Para siempre me quedarán la visita al majestuoso palacio de Udaipur (me sentí en Las Mil y Una Noches), los atardeceres en el lago en compañía de nuestros queridos compañeros de aventura, nuestro guía hinduista y espiritual y un delicioso vino blanco de la India. (Sula es la marca y su creador es Sajeev Samant). 

Udaipur, la antigua capital del reino Mewar, es una ciudad en el estado de Rajastán, al oeste de la India. Fue fundada por Maharana Udai Singh II en 1559, se ubica en torno a una serie de lagos artificiales y es conocida por sus abundantes residencias reales. El Palacio de la Ciudad, que tiene vista al lago Pichola, es un complejo monumental de 11 palacios, patios y jardines, famoso por sus complejos mosaicos de pavos reales.












La visita a los templos hinduistas Ekling Ji temple y Nagda temple fue interesantísima pues el cariño y devoción de los hinduistas a Nandi bull y la hablada al oído a este toro me sedujo. 



Nandi (en sánscrito नन्दी, en tamil நந்தி y en télugu న౦ది) es el toro que Shiva monta y el portero de Shiva y Párvati en la mitología hindú. Pero Nandi no sólo es el vehículo del dios, sino que puede considerarse su compañero, de tal manera que en los templos que veneran a Shivá y Párvati suelen mostrar a Nandi sentado, como una de sus características principales, mirando hacia el lugar más sagrado.







domingo, 1 de marzo de 2020

Día 11 hacia Udaipur

(De María)
¡Hoy es el cumpleaños de nuestro compañero de viaje Alberto, a quien le empezamos a celebrar su cumpleaños desde el desayuno! Salimos a las 8 am madrugados y preparados para una jornada larga de bus.

Esta vez haremos dos paradas, lo que hará más descansado el recorrido.

El paisaje va cambiando a medida que vamos subiendo. Dejamos poco a poco el polvo y las zonas infértiles y percibimos verde y microcultivos ordenados y exhuberantes.


La primera parada es en Modhera en el Sun Temple. Es un templo hindú dedicado a la deidad solar Surya a la orilla del río Pushpavati. Fue construido después de 1026-27 CE durante el reinado de Bhima I. El complejo tiene tres componentes: Gudhamandapa , la sala del santuario; Sabhamandapa , el salón de actos y Kunda, el embalse. Los pasillos tienen pilares y exteriores bellamente tallados. El embalse tiene escalones para llegar al fondo y numerosos santuarios pequeños.







El jardin es de un verde intenso, con arboles enormes. Es domingo y los lugareños hacen su paseo dominguero de rigor. Fascinados con todos nosotros, siguen con “selfi selfi” y familias completas nos integran prontamente a su foto de grupo. No se sabe quienes gozan más, si ellos o nosotros...

Eso si... en honor al sol... hoy el calor es agobiante...

El Rani ki Vav o Queen’s Stepwell está en la ciudad de Patan a orillas del rio Saraswati. Se le atribuye su construcción a Udayamati, reina del siglo 11. Estuvo bajo tierra mucho tiempo y fue redescubierto en 1940. Se restauró en los años 80 y es Patrimonio Mundial de la Unesco. 





Es un lugar exquisito, diseñado como un templo invertido que veneraba la santidad del agua, está dividido en siete niveles de escaleras con paneles escultóricos y tiene más de 500 esculturas principales y más de mil menores entre religiosas, mitológicas y seculares.

Allí en Patan hacen unos de los saris más preciados de la India. Piezas que se demoran hasta 6 meses en ser elaboradas, empleando cada una hasta a 4 personas. Apreciamos esta técnica espectacular en Patola House.


Para crear un sari de patola, se envuelven los hilos de urdimbre y de trama para resistir el tinte de acuerdo con el patrón deseado de la tela tejida final. Esta atadura se repite para cada color que se incluirá en la tela terminada. La técnica de teñir la urdimbre y la trama antes de tejer se llama ikat doble. Son famosos por su colorida diversidad y estilo geométrico.

Almorzamos en un restaurante del pueblo donde milagrosamente a la hora del postre, Maria E, nuestra caja de sorpresas, saca un pastel de manzana que trajo de su escala en España. ¡Nos consiguen vela en el restaurante y seguimos festejando a Alberto!


El bus es lugar, como dije en otro post, momento para desatrasarse de mails, fotos, etc... También se comparte fruta, y otros snacks traídos de Colombia.



Tarde en la noche llegamos a un hotel precioso, en las afueras de la ciudad donde reinauguramos la ingesta de licor. Un rico Sula Cabernet me da la bienvenida a Udaipur.

Pienso... de Elena

(De Elena)

Visitar un templo jainista es realmente una experiencia para los sentidos. Ésta es una doctrina muy estricta que no solo es vegana, ni siquiera comen verduras que impliquen ser arrancadas debajo de la tierra... no matan ni una hormiga. 


Gandhi siendo hinduista, tomó varios pensamientos del  jainismo para definir su doctrina. En conclusión, estos templos son impecables, y el labrado de la piedra es excepcional. Adoran a miles de deidades.
Por ahora, seguiré vegetariana por un rato. Y si sumamos esta experiencia a nuestra visita al pueblo donde vive el maestro de la técnica Patola Sari (tye and dye en hilos de seda), se completa la primera etapa de mi doctorado en telas y bordados con técnicas ancestrales y únicas en la India.